Ridin’ the nose with Butch!!!
Friday, November 24th, 2006La semana pasada, publicaron un gran artículo en Noserider, acerca de cómo colgar los cinco o los 10. Si sois unos locos del tablón no podéis pasar sin verlo. Siempre está bien ver como lo hacen otros… El artículo describe paso a paso, no sólo el proceso del cross-stepping por la tabla, sino el necesario un bottom turn y la buena paradiña en mitad de la ola antes de comenzar el paseo hacia la punta.
Todo perfectamente ilustrado con fotos de cada pasito, pero lo mejor no es eso. Sino que aprendes la maniobra de los surfers que sentaron las bases en los 60. ¡Simplemente fantástico! Especialmente para aquellos enamorados del estilo clásico de surfing.
Me encanta el comienzo del artículo, dejando claro las intenciones:
“Yeah, sure anybody can make their way up to the nose and back, but there is a world of difference between those that can do it, and those that can do it with an effortless and fluid style while making the maneuver a functional part of navigating an artful line on the wave.”
Desde luego que si alguien se caracterizaba por tener un estilo fluido, ese era Butch Van Artsdalen.
Realmente la elección de este surfista, es lo que me motivó ha poner el enlace al artículo. Desde que lo vi en The Endless Summer, me extrañó sobremanera que no fuera un surfer más conocido. Tenía un estilo increíble, que simplemente me impresionó, por aquel entonces no sabía nada acerca de él. Como no me gusta quedarme en palabras, vamos a echarle un vistazo a Butch en movimiento.
Recordad principios de los 60: tablones muy pesados y en Haleiwa. Mirad que fluidez y control del tablón.
Pero, ¿Quién es este Butch Van Artsdalen? Y ¿Por qué no he oído hablar de él más?. Veamos.
Si echáis un vistazo por Surfline, o a la Wikipedia, podréis saber más sobre su vida. Pero el recuerdo que queda de él, es que era un todo un carácter. La gente que conoció puede contar mil historias a cerca sus travesuras, peleas, borracheras y actitud temeraria con las olas. “One of the most colorful characters”, como dicen en Surfline.
Especialmente memorable, extraida de LegendarySurfers.com:
“Bob Beadle and I had loaded my ’50 Ford woodie with watermelons from the field on Coast Hwy.,” began Steve, “just north of Dana Point above Silver Strand, and motored south into Baja. We surfed that afternoon, trading melons for tacos and tequila. The next morning being Sunday, we headed north to Plaza Monumental, the bullring by the sea, outside of Tijuana, where el numero uno matador de México, Luis Procuna, was fighting that afternoon. Beadle and I bought tickets in the sun, then slipped down into the shade next to a crew of surfers that included Butch Van Artsdalen from La Jolla and some acquaintances from Seal Beach. Our downfall was the two watermelons we brought in with us soaked in tequila. As the day progressed, we ate from the melons and got smashed. The fight wound on. Procuna did poorly and the Mexicans around us began bombing the ring with fruit, bottles and cushions. Adding our watermelons to the barrage seemed like a good idea. It wasn’t. They smashed poor Luis on the feet and covered him with melon bits, seeds and booze. The crowd’s mirth turned to rage and we were arrested and led from the ring and handcuffed to a chain link fence surrounding the Plaza. After being subjected to untold humilities by a group of rowdy drunks full of beer who had suddenly become avid devotees of the matador (you can only guess what they did), we were taken to the infamous Tijuana jail. While spending the evening in an anteroom below the main cell blocks prior to being booked, we were told we had visitors. There was Butch with a lady friend — a savior had arrived.”
Perteneciente al mítico o infame (según a quien preguntes) WindanSea Surf Club, lo cual en si mismo lo dice casi todo de él. Ganó múltiples competiciones de Paddleboard, para este club. Fue aquí donde se ganó una reputación de violento por vigilar la playa con mano de hierro (literal :-). Conjuntamente con Hynson y Frye, Butch era un aprendiz de surfer rodeado de la gente que conquistaría las olas de al North Shore Hawaiana, en la época donde aquello se veía como algo imposible.
A comienzos de los 60, Butch se movió al North Shore donde rápidamente se gano un renombre por sus radicales numeritos. Su inclinación a las peleas y a la bebida, lo llevó a ser totalmente aceptado por los hawaianos, que lo llamaban el invencible “Black Butch”. Se dedicó a buscar las olas más exigentes, en ellas donde se forjó su leyenda. Desde tirarse de izquierdas en Waimea, hacerse swichtstances en situaciones y olas bien complicadas (esto podéis verlo en el video anterior), hasta ser capaz de surfear (que no sobrevivir) Pipeline. Durante el invierno del 62/63 pues el “performance standard” en Pipeline, lo que le valió la denominación de Mr. Pipeline. Cuando hablo de “performance standard”, me estoy refiriendo a surfear más en el inside de la ola y llegar a entubarse. En 1964 con 22 años fue considerado como uno de los mejores surfistas en la primera Surfer Poll de la revista Surfer.
Aparte de todo lo anterior, perteneció al Duke Kahanamoku Surf Team, que se dedicaba a promocionar el surf a lo largo y ancho de los States. (Como le cojan algunos que yo me sé lo defenestran jejeje).
Ya a principios de los 70 se convirtió en socorrista en la North Shore, posición esta que mantendría hasta el final de sus días. La verdad es que la historia de cómo llegó a ser socorrista la cuenta muy bien el libro Eddie Would Go: The Story of Eddie Aikau, Hawaiian Hero and Pioneer of Big Wave Surfing de Stuart Holmes Coleman.
Resumiendo un poco, imaginaros la escena: tras múltiples olas de surfers volando de California a la North Shore de Oahu, el lineup estaba saturado. Waimea, olas de 50 pies (15 metros), creando avalanchas de espumas. Si te hacías la vertical bajada te esperaba la olas de tu vida, si fallabas te esperaba la caída y el paseo submarino por todo el fondo (dejando a parte los trozos de tabla rotos, que volaban por lo aires). Los surfers locales, conocían bien el medio y se vigilaban unos de otros, pero los turistas… no tenían idea de que hacer y eran otros surfers quienes se veían obligados a rescatarlos en muchas ocasiones.
Estaba más que claro, la necesidad de socorristas en Waimea. Como decía un bombero de la zona: “Yes, we need lifeguards at WaimeaBay during the winter, but you’d have to find a crazy man to take the job. That’s a wild place”.
Bueno pues ya podéis imaginaros quien fue uno de los crazy man que aceptó el cargo: el bueno de Butch y el otro “loco”: Eddie Aikau.
Lamentablemente, los problemas con el alcohol fueron yendo a más, lo que sumado a la mayor cantidad de “posers” y ruidosos chavalillos que comenzaron con “el nuevo deporte”. Así como, las multitudes en el agua y en la arena, hicieron que Butch percibiera que se estaba arruinando el surf. Por ponerlo corto y poético: “He eventually drank himself to death in 1979″. Triste final para un genial surfer, sirva esto como recuerdo.



