The Al(b/v)ari(ñ/nh)o Experience

Pues como diría Manolo Kabezabolo: “Ya hera ora”. Uno siempre ha sido/es bastante crítico con la región, Rías Baixas, y los vinos que de ella llegan aquí. Pero, apesar de todo uno continúa amando los alvariños. Como ya comenté, esta pasada Semana Santa tuve tiempo para escarparme con Nagore y hacer una breve incursión en la región. Situados como punto de partida en Poio estábamos a tiro de piedra de todos los sitios interesantes dentro las Rías.Baixas: Cambados, Meaño, Tremoedo, entre otras. Todas ellas, dentro del Val de Salnés, es aqui donde se produce el albariño más fino, y delicado.

Por lo general, no se suele mezclar con ninguna otra variedad. Cosa que, si ocurre en las subzonas más al sur, como en el Condado de Tea: es la más cálida de las sub-zonas, donde los vinos suelen ser más voluptuosos, y algo menos ácidos, o en O Rosal: albariños con menor acidez que los del Salnés y Soutomaior. En estas sub-zonas más al sur, es más común que aparezcan la Treixadura y Loureira en los coupages.

Si echamos un vistazo al reglamento de la D.O. Rias Baixas, los diferentes tipos de vino blanco, recogidos en ella son:

a.1. Rías Baixas Albariño: Vino monovarietal elaborado con el 100 por 100 de uvas de la variedad
Albariño.
a.2. Rías Baixas Condado do Tea: elaborado con uvas de las variedades Albariño y Treixadura en un
70% como mínimo, siendo el resto de las demás variedades, todas ellas producidas en la subzona del
Condado do Tea.
a.3. Rías Baixas Rosal: elaborado a partir de uvas de las variedades Albariño y Loureira en un
70% como mínimo, siendo el resto de las demás variedades, todas ellas producidas en la subzona de
O Rosal.
a.4. Rías Baixas Salnés: elaborado a partir de uvas Albariño en un 70% como mínimo, siendo el
resto de las demás variedades, todas ellas producidas en la subzona Val do Salnés.
a.5. Rías Baixas: elaborado a partir de las variedades blancas reconocidas, producidas en cualquiera
de las subzonas citadas en el artículo 4, utilizando al menos un 70% de uvas de las variedades
preferentes.
a.6. Rías Baixas Barrica: procedente de vinos definidos anteriormente, que en su proceso de
elaboración permanece en envases de madera de roble, por un periodo mínimo de tres meses.

y para completar las variedades permitidas son las siguientes:

Art. 5.1. La elaboración de los vinos protegidos se realizaré exclusivamente con uvas de las
variedades siguientes:
a) Preferentes:
Blancas: Albariño, Loureira blanca o Marqués, Treixadura y Caiño blanco.
Tintas: Caiño tinto, Espadeiro, Loureira tinta y Sousn.
b) Autorizadas:
Blancas: Torrontés y Godello.
Tintas: Mencía y Brancellao.

Posteriormente, se incorporan a la D.O. la sub-zona Ribeira do Ulla, sub-zona que comprende los siguientes municipios: municipio de Vedra y varias parroquias más. Ver: DIARIO OFICIAL DE GALICIA No 101 L Jueves, 25 de mayo de 2000 para más información al respecto.

Bueno, esto nos pone un poco en situación con datos asépticos, así que me ocupo ahora de daros mis personales, subjetivas y a menudo erróneas :^) impresiones. Mi primera impresión, tras visitar la región, es que si alguna región de España tiene potencial para producir un gran vino blanco, es esta. Su clima y terroir: suelos graníticos, humedad, vientos y la cercanía del mar, todo ello, conforma un terroir increíble. Lo que unido a la perfecta adaptación de sus variedades a él, así como, la calidad de sus variedades hacen que mi impresión no esté equivocada de partida.

terroir gallego

Estampa del clima y terroir gallego.

Aquí, realmente hay viñas viejas y no de esas que se plantan todos los días por ahí. Sirvan de ejemplo estas pertenecientes al palacio de Fefiñanes en Cambados y las míticas e indescriptiblemente bellas de Do Ferreiro, Gerardo Méndez Lázaro en Meaño:

terroir gallego terroir gallego I terroir gallego

Aunque, la exclusividad en cuanto a viñas viejas, no la tiene nadie. Ya que es posible ver vides enormes, retorcidas, viejas, emparradas en pérgolas sujetas con gruesos postes de granito por todos los rincones de las Rias Baixas. Lo que nos lleva a otro apunte interesante, que es, lo integrado que está el mundo del vino y su elaboración en las gentes de esta región. Algo que durante mi visita a Do Ferreiro, quedo bien claro. Gerardo, contaba con una sonrisa en la boca, como cualquier niño de 10 años es capaz llevar una visita guiada por la bodega y explicar a la perfección todo el proceso de elaboración del vino (desde la vendimia, prensado, elaboración hasta el embotellado). ¿Y cómo es capaz un mequetrefe de tan corta edad?, os preguntaréis… Pues porque, es algo que está en su cultura, todo el mundo tiene sus vides de albariño u otras variedades, heredadas o plantadas por ellos mismos. Y con mayor o menor fortuna, elaboran su vino para consumo propio, de modo que desde bien pequeños ya lo están aprendiendo.

Vale hasta aquí todo bonito pero… los aficionados a la vista de algunos mensajes en el foro no andan muy contentos con la región, vinos fáciles, insulsos a veces, caros para lo que ofrecen… ¿Cómo se llega a esto?. Si nos vamos a la página web de la denominación de origen y echamos un vistazo a la evolución de la D.O. de 1988 a 2003, podemos observar lo siguiente:

Fijándonos en el primer año 1989 y último 2003, la superficie está expresada en hectáreas y el volumen en hectolitros:

Datos evolución de bodegas y su producción

198947 Bodegas, Superficie cultivada: 873 ha, Vino elaborado: 22750 hl.
2003179 Bodegas, Superficie cultivada: 2643 ha, Vino elaborado: 107889 hl.

Como véis, el número de bodegas se incrementa y ¡¡de que forma!!. Así como, la superficie cultivada y los hl de vino elaborado, todo en un periodo de tiempo corto ¿qué son 14 años para el mundo del vino?. Claro, si en un corto tiempo, das un acelerón tan grande, algo se tiene que resentir. En mi opinión en esta ecuación la variable que sale perdiendo es la calidad. Al iniciar mi viaje, estaba firmemente convencido de que los albariños son caros para lo que ofrecen y que la RCP hay que buscarla fuera. Aunque sabía que habría excepciones, pero tampoco creía encontrar “the great white” ;-)…

Afortunadamente, la realidad siempre le pone a uno en su sitio, gracias a este foro uno conoce gente, que a su vez te presenta a otra gente y por el camino uno se va enriqueciendo. Gracias a Mario Estévez, que me puso en la pista de la bodega que más ganas tenía que visitar de la región. Que no es otra que la de Gerardo Méndez Lázaro, elaborador de Do Ferreiro. Quedamos sobre eso de las 11.30 (si mal no recuerdo) y como siempre, a uno le gusta llegar antes y ver como son los alrededores. Iglesias y casas de granito, suaves montañas pobladas de eucaliptos peinados por las nubes bajas. Nubes cargadas de lluvia entrando directamente del mar gracias al viento on-shore. Leves chaparradas y cielo gris (como en casa ;-), Nagore protestaba: ¿Por que no saldrá el sol?, pero yo le decía que no, que así mejor, estamos conociendo esto en su estado original ;-) (aunque según me contaron ya llevaban unos cuantos meses sin llover con fundamento).

terroir gallego I

Panorama del Val de Salnés, en una palabra: bello.

Tras deambular un buen rato y sacar todas las fotos posibles (malísimas todas ellas), nos dirigimos a la bodega del Herrero, que es lo que significa Do Ferreiro. Lo primero es pedir disculpas a Gerardo por no sacar esto antes. Tengo una gran deuda con él, porque el trato dispensado fue increíble. Antes de comenzar a relatar la experiencia quiero dejar dos cosas claras. Primero, estamos ante un pequeño gran productor (15 hectáreas en total). Segundo, los vinos probados hablaron, es decir, hay un gran vino detrás y no porque yo lo diga sino porque lo dice el vino (y se lo dice a cualquiera que quiera escucharlo).

terroir gallego

Do Ferreiro, parece pequeña pero no lo es tanto.

Tras saludar a Gerardo, y presentarnos (ya sabéis el THuRStoN ;-) peña Bilbao y tal…), el nos comentó que conocía Verema, y a algún forero que le preguntaba acerca de si sus viñas tenían tal o cual edad. A lo que le espeté, no hace falta que des más explicaciones, estos árboles que tenéis aquí por vides, no se plantan de hoy para mañana. Ni que decir tiene, que semejantes vides me dejaron más que impresionado.

terroir gallego I

Otro detalle de las vides de Gerardo.

Nos dirigimos a las vides que están en una laderita, justo al lado de su bodega. Es de aquí, de donde sale el Do Ferreiro Cepas Vellas. Os preguntaréis, el ¿por qué? de colgarlas las vides. Pues bien, como os imagináis, la humedad, y la bruma proveniente del mar, son el clima perfecto para la enfermedad: mildiu, oidio principalmente. Pero además, está la dificultad para llegar a una buena maduración, ya que el sol sale, pero a ratos y no con la frecuencia que uno desea. Por tanto, las vides se cuelgan en pergolas para separarlas de suelo, ganar ventilación, y con ello evitar enfermedades. Pero lo más importante de todo, conseguir que los rayos del sol maduren (para esto además hay que andar fino podando). Gerardo tiene muy claro de donde se saca la calidad, y además de tener vides realmente viejas (las veis en las fotos), tiene rendimientos muy bajos, y un tremendo afán de buscar la perfección. Esto le ha llevado a tirar una cosecha (en el año 1984 tras el paso del ciclón Hortensia, si bien recuerdo) por el mero hecho de no alcanzar el nivel necesario.

Nos explicó también, como se regeneraban sus vides sacando sarmientos (seguro que no es la palabra adecuada) y enterrándolos en la tierra a la espera de que esa nueva planta salga y se pueda volver a colgar, realmente diferente a otras regiones y muy impresionante. Podéis apreciar esto que os comento en la foto anterior.

Ya os he comentado el ambiente, húmedo, frío –11ºC– de aquella mañana. Después de estar sobre el terreno, pasamos dentro de la bodega. Una casa, como no, de granito. Hacía fresquito, pero aún con todo uno se quedó en mangas de camisa ( que para algo semos de Bilbao Centro Centro). Para aquel entonces, creo que Gerardo ya veía que algo de vino sabíamos,así que el nivel técnico de la conversación fue subiendo (poniéndome en apuros a ratos, claro!!!). A lo que me refiero con lo anterior, es que, ver llegar a una pareja tan joven (en la veintena + o -) no es el concepto de entendido de vino ;-) que uno pueda tener en su mente. Pero me desvío, continuamos visitando la zona de elaboración. Acá modernidad reina, acero inoxidable, temperatura controlada, y limpieza. Gerardo se afana en la viña y en la bodega más aún, toma mediciones de todos los datos necesarios, tanto respecto a los parámetros del vino, como a la climatología. También compra uva a algún productor local (cuando es necesario) y supervisa su forma de cultivo. Me pareció, ver una buena conjunción modernidad-tradición. Pero a que no adivináis lo que más me gustó de esta bodega… ¡¡¡QUE NO HAY SALA DE BARRICAS!!! y lo que es mejor aún, no hay un elaborador enseñándote con orgullo las últimas adquisiciones madereras.

Tras ver las instalaciones retornamos al interior de la casa. Mientras hablábamos Gerardo nos invitó a probar muchas cosas. Podéis leer abajo las brevísimos apuntes que tomé de cada vino.

Albariño Do Ferreiro 2003, – 25/03/2005

Frutal: pera madura, notas cítricas (amargosas), leves notas a hinojo y a ortiga verde. Buena intensidad aromática. En boca es untuoso, repite la pera blanca, cáscara de limón, con muy buena duración y un final amargoso.

Albariño Do Ferreiro Cepas Vellas 2003 – 25/03/2005

Amplio en nariz, leves toques a frutos secos (inicialmente), sale la parte más frutal posteriormente: pera blanca madura, notas minerales muy marcadas (granito mojado), meloso en nariz. Excelente persistencia, vivísimo en boca, conjugando muy bien esa viveza con una marcada densidad. Hay mucha materia en él.

Albariño Do Ferreiro Cepas Vellas 1999 – 25/03/2005

Amarillo intenso, límpido y refulgente. Lágrima abúndante, y lenta. Manzana de asar madura (con ese punto ácido y levemente dulce), nariz muy intensa, sobre un fondo mineral: granito, tiza, con apuntes a ceras (quemada), e hidrocarburos (!!!). Se ve que el vino está en pleno despegue aún. En boca es realmente fantástico, amplio, con buena acidez, no ha perdido la fruta: repite la manzana madura, aparecen también apuntes a anís suave, muy conjuntado, mineralidad, con gran estructura. Final muy largooooo que deja un recuerdo a regaliz natural. Excelente.

Albariño Do Ferreiro Cepas Vellas 2004 – 25/03/2005

Muestra, sobre lías, movido hace 4 días: Mucha fruta en nariz, con algún apunte mineral, en boca es tremendamente ácido, amplio, se le nota jovencísimo y muy cítrico.

A destacar también, las muy prometedoras pruebas que esta haciendo con albariños, que no han realizado la maloláctica (como los grandes de Champagne), tuve ocasión de catar uno y si la acidez no te molesta, tienen mineralidad, fruta y acidez para largo. Será interesante ver como resultan y sobre todo como envejecen. De lo que no me queda duda es que por ese Cepas Vellas merece la pena esperar ¡Qué bella evolución!

Después de esto la conversación se aviva, acerca de la región, el potencial que tiene, le digo que al menos, no es posible encontrar plantación de Chardonnay, et al. (como ya imaginaréis la proximidad al mar, hace que el Albariño con su gruesa piel sea la variedad más apropiada acá). De seguido inquiero: ¿longevidad del Albariño? Gerardo responde: toda!!. Comenta, como ha catado vinos propios de más de 8 añitos en botella y no es que aguanten sino que van a más. Yo afirmo, seguro que es así, peroooo porque nos llevamos tantas decepciones, respuesta: claro, hay mucha gente haciendo muchas cosas y muchos de ellos no tienen las ideas claras (o si $$$).

En este punto de la visita, a uno le da por pensar como el vino une a la gente, y como a la vez lo cambia todo. Lo que antes era una habitación de frío granito, se torna una cálida habitación con 4 personas hablando del vino, de la vid, la región, las gentes que habitaron antes allá, los recuerdos etc, etc. Guardo especial recuerdo de un detalle, que considero muy importante. Contaba Gerardo, como era la luz que podía verse en su bodega al ponerse el sol en verano y como esa luz teñía el paisaje, lo bonito de aquello. Está claro, que de esos detalles tan sólo puede percatarse alguien que está íntimamente ligado con su tierra y a la naturaleza que les rodea…

Mirando el reloj me percato de que son ya más de las 14.30!!! El tiempo parece haberse esfumado bajo los efluvios del alvariño, aunque siempre lo hace cuando la compañía y la charla es buena. Nos despedimos de Gerardo y le agradecimos su tremenda generosidad (ya que además nos regaló un par de botellas para la cata que preparaba).¡Qué gran persona!.

terroir gallego terroir gallego I

Detalles del palacio de Fefiñanes. Izquierda: Detalle del frontal exterior del edificio. Derecha: Escudo de armas dentro del patio interior (por fin una foto sin quemar el cielo!!).

terroir gallego IA la tarde, ya en Cambados también sacamos tiempo para visitar el Palacio de Fefiñanes. Un edificio impresionante, abierto de par en par al turismo. Y donde una amable y super-voluntariosa chica de la bodega saco hueco entre las hordas de visitantes para darnos un paseíllo por la bodega. Anécdota a destacar: se acercan dos chicos jóvenes y preguntan perdonar pero, no tendréis ningún albariño tinto :^) [jejeje, juventud divino tesoro]. Me hizo bastante gracia la verdad. A lo que íbamos, en palacio de Fefiñanes también había vides impresionantes, pero según nos contó la chica de la bodega (se me escapa el nombre, lo siento) compran la uva a productores de Cambados, pero no controlan la producción de estos. Aquí si que había sala de barricas (pero no nuevas sino grandes, más que la típica bordelesa y más antiguas), en cualquier caso, del tema de la madera y el albariño ya discutiremos. La elaboración también es moderna con acero inox., temperatura controlada, etc… De entre lo que probé una albariño que recibía madera, he de reconocerlo no me desagradó pero que a la vez añado distrae más que aporta. III selección de la familia o algo así creo que se llama. Lástima que no pude hablar con el enólogo para inquirir más incisivamente ;-). Lo que es la bodega y el palacio es simplemente espectacular. Cambados es una delicia de pueblo, francamente bonito.

terroir gallego Agro Bazán en Tremoedo.

Se intentó visitar a la gente de Agro Bazán en Tremoedo, pero aunque llegue a encontrar la bodega (no os creáis que fue sencillo), no había nadie (culpa mía claro por llegar a horas intempestivas). Sirva la anterior foto como prueba.

Más gracioso fue lo de Lusco. Tenía buenas referencias de ellos, y me apetecía ver la bodega, sita en Salvatierra do Miño en la sub-zona del Condado do Tea. Este pueblo esta situado al borde del río Miño, el cual hace de divisioría entre España y Portugal. Lamentablemente, llegar hasta allá requirió más tiempo del previsto y para las 19.15, no conseguí situar la bodega (y como me jodió, porque quedarse tan cerca…). Si os pica la curiosidad sobre la bodega.


Pero, pequeñas puertas que se abren y pequeñas puertas que se cierran, que dirían los asturianos Manta Ray. Miño, Portugal, Vinho Verde, Alvarinho, ¡¡¡¡contraste!!!, ¡Viva las vegas! tan tontamente uno da con la pieza que necesita para seguir experimentando el camino del al(b|v)ari(ñ|nh)o. Os juro que es como lo cuento, bueno casí, porque es más divertido aún. Si bien, era consciente del vinho verde y Portugal, no tenía ni idea de que simplemente cruzando un punto llegaba a Monçao. Pueblo este, que da nombre a una sub-zona de la región, donde los vinhos verdes se caracterizan por ser 100% alvarinho. Pues eso, que crucamos la frontera, por aquello de dar un paseillo por Monçao y en una de estas casas más o menos oficiales ponía algo de quinta do Paños (quinta == bodega). Uno es tonto, pero a veces la chispa salta… total que comento a Nagore: vamos a ver este bonito edificio, Paço do Alvarinho. Se trataba de una especie de exposición de los vinos de la zona, con información sobre las bodegas y posibilidad de adquirir vino. Pues allá que me puse a catar algunos vinhos verdes (que me sorprendieron por su radical diferencia con sus hermanos del Norte) y como no, me llevé unos cuantos para casa. Me sorprendieron por el hecho de que partiendo de la variedad, había una diferencia de estilo bien marcada respecto a los albariños de arriba del Miño. Algo fantástico por otro lado, que me digan que el terroir es un cuento de los franceses.

Como información turística, reseñar que Monçao tiene su encanto como una ciudad amurallada, edificios interesantes y unas vistas preciosas al Miño y España. Nos perdimos una horita más por allá, sacando fotos a todo lo que se puso a tiro. También día tiempo ha hacer el cafre ¡como no!. Me gustó Portugal, si señor.

Al día siguiente visita de rigor por Santiago de Compostela, que sinceramente, es indescriptiblemente bello. Entramos a la catedral y escuchamos misa (no toda lo confieso). Desde luego que para aquellos hacen el Camino, Santiago es un gran premio. ¡Qué bonito! y que gente tan amable!!!.

Ah, por cierto esta ha sido la única vez en la que beber blanco a todas horas no ha sido considerado como algo raro ;-).